Te invito y te animo

Busque por mucho tiempo, los medios para poder compartir mi sentir y mi deseo por encontrarle sentido a mi fe, mis sueños y mi vida. Quiero entender, saber y comprender porque muchas veces pensé que Dios a mi me había dejado en el olvido, invito a todo aquel que quiera acompañarme en el camino.

sábado, 5 de marzo de 2011

LOS MUROS EN TU VIDA

Jesús les dijo: Tengan fe en Dios.  Les aseguro que si alguien le dice a esta montaña: “Quítate de ahí y arrójate al mar”, si lo hace sin dudar y creyendo que va a suceder lo que dice, lo obtendrá.  Por eso les digo:  Todo lo que pidan en su oración, lo obtendrán si tienen fe en que van a recibirlo. Y cuando oren, perdonen si tienen algo contra alguien, para que también su Padre del cielo les perdone sus culpas. 

Marcos 11 20-25

 

Desde mi corazón endurecido como piedra,
torpe para comprender,
contaminado por razonamientos humanos, alejados de tu mentalidad,
te suplico, Señor Jesús,
que tu Espíritu me enseñe,
con fuerza y suavidad,
los caminos a seguir,
las actitudes a asumir,
los valores a encarnar.
Envíame al Maestro interior de mi vida
para que aprenda, acoja y ame
el plan original que el Padre soñó para mi,
hombre creado para la vida y el amor.

1 comentario:

  1. "Los Nunca Más"


    Nunca más confesare "no puedo", porque "Todo lo puedo en Cristo que me fortalece". (Filipenses 4:13)

    Nunca más confesaré pobreza, porque " Mi Dios suplirá todo lo que me falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús". (Filipenses 4:19)

    Nunca más confesaré temor, porque "Dios no me ha dado el espíritu de cobardía, si no de poder, de amor, y de dominio propio". (2 Timoteo 1:7)

    Nunca más confesaré derrota, porque "Dios siempre me lleva en triunfo en Cristo Jesús". (2 Corintios 2: 14)


    Nunca más confesaré enfermedad, porque "por su llaga fui curado" (Isaías 53: 5), y Jesús "mismo tomó mis enfermedades y llevó mis dolencias" (Mateo 8:17)

    Nunca más confesaré pesares y frustraciones, porque estoy "echando toda mi ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de mí" (1 Pedro 5:7). Con Cristo estoy libre de preocupaciones.

    Nunca más confesaré esclavitud, "porque el Señor es el espíritu; y donde está el espíritu del Señor allí hay libertad" (2 Corintios 3:17). ¡Mi cuerpo es el templo del Espíritu Santo!

    Nunca más confesaré condenación, porque "no existe la condenación para aquellos que están en Cristo" (Romanos 8:1). Yo estoy en Cristo; por lo tanto, estoy libre de condenación.

    ResponderEliminar

Gracias por compartir!!